jueves, 19 de marzo de 2009

Hablemos del Relativismo


Hablemos del Relativismo, tan de moda y a la vez tan poco conocido como tal en el mundo secular. Pero, empecemos por decir lo evidente, lo que su mismo nombre nos dice: el Relativismo es caer en el exceso de lo relativo, lo cual es ya en si un absurdo.
Cuando ese Relativismo entra en la esfera de lo moral y lo social, tenemos que cada individuo puede determinar por si mismo lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, lo correcto y lo incorrecto; es decir desde su libertad puede establecer lo que le es propicio o no. Planteado como esto ultimo suena bien el asunto, la libertad nos justa, mas en estos tiempos, la libertad, la mera palabra es por si solo como la medicina de todo y el estandarte de justicia que todos queremos enarbolar.
Sin embargo, es peligroso en sumo grado a nivel social el asumir que todo individuo tiene en si mismo la autoridad para determinar todo lo bueno y lo malo, en ese caso no existirían las cárceles, ni los vínculos familiares; es decir, si realmente creyéramos en el relativismo fuéramos una sociedad anarquista y por tanto una sociedad que no existiría ya sobre la faz de la tierra pues hace mucho que nos hubiéramos destruido unos contra otros.
Así que como sociedad tendemos actualmente a creer de una manera “Light” en ese relativismo, es decir, en lo que nos conviene, en lo que no nos afecta, a lo que no nos implica un sacrificio o renuncia alguna, por ejemplo la sexualidad. Cualquiera que diga que solo debe haber relaciones sexuales en una pareja hasta que se casen es tachado de anacrónico por lo menos. Lo moderno, lo nice, lo cool nos obliga a decir que el sexo es una forma de conocer a la pareja, ¡como rayos nos vamos a casar con un desconocido!. Esa es una forma barata de relativismo, pues se asume que cualquiera puede hacer en su fuero interno una determinación sobre si el sexo pre matrimonial es bueno.
Ahora bien, tampoco seria correcto volver a atrás, el que alguna autoridad civil o religiosa nos dijera que hacer, la sociedad ya no puede volver a ese punto, además de que es imposible. Yo creo que si las religiones o las instituciones gubernamentales quieren proponer algo en este o cualquier ámbito interno de los individuos deben ser convincentes y no hacer uso de su poder y fuerza o como lo planteo el teólogo Hans Kung: la Iglesia ya no puede amenazar con el infierno a quien la desobedezca.
Alcides

miércoles, 18 de marzo de 2009

Frases


Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.

Lo bueno de los años es que curan heridas, lo malo de los besos es que crean adicción.

Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor.

El que ha conocido sólo a su mujer y la ha amado, sabe más de mujeres que el que ha conocido mil.

Lo que hoy siente tu corazón, mañana lo entenderá tu cabeza.

La señal de que no amamos a alguien es que no le damos todo lo mejor que hay en nosotros.

Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.

Amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad.

Conocer el amor de los que amamos es el fuego que alimenta la vida.

La mujer perdona las infidelidades, pero no las olvida. El hombre olvida las infidelidades, pero no las perdona.

Los hombres engañan más que las mujeres; las mujeres, mejor.

Es duro, es doloroso, no ser amado cuando se ama todavía, pero es bastante más duro ser todavía amado cuando ya no se ama.

El corazón es un niño: espera lo que desea.

Nunca amamos a nadie: amamos, sólo, la idea que tenemos de alguien. Lo que amamos es un concepto nuestro, es decir, a nosotros mismos.

El amor es una amistad con momentos eróticos.

El amor consuela como el resplandor del sol después de la lluvia.

Es tan corto el amor y tan largo el olvido.

Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas.


El corazón tiene razones que la razón ignora.

El verdadero amor no se conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece.

El ruido de un beso no es tan retumbante como el de un cañón, pero su eco dura mucho más.

Cuando el amor desenfrenado entra en el corazón, va royendo todos los demás sentimientos; vive a expensas del honor, de la fe y de la palabra dada.

Al amor lo pintan ciego y con alas. Ciego para no ver los obstáculos y con alas para salvarlos.

El camino no es largo cuando amas a quien vas a visitar.

El amor más fuerte y más puro no es el que sube desde la impresión, sino el que desciende desde la admiración.

martes, 17 de marzo de 2009

¿POR QUÉ EL POLLO CRUZA LA CARRETERA?



A los defensores de la razón humana como criterio último de verdad.


EL CASO: Un pollo al borde de una carretera. La cruza.

PREGUNTA: ¿Por qué el pollo ha cruzado la carretera?.


RENÉ DESCARTES: Para ir al otro lado.

PLATÓN: Por su bien. Al otro lado de la carretera se encuentra la Verdad.

ARISTÓTELES: Está en la naturaleza del pollo el cruzar las carreteras.

KARL MARX: Era históricamente inevitable.

CAPTAIN KIRK: Para llegar adonde ningún otro pollo había jamás llegado antes.

HIPOCRATES: Ha cruzado la carretera por culpa de un exceso de secreciones en el páncreas.

MARTIN LUTHER KING JR: He tenido un sueño donde todos los pollos eran libres de cruzar una carretera sin tener que justificar sus actos.

MOISÉS: Y Dios descendió del paraíso y Le dijo al pollo: "cruza la carretera". Y el pollo cruzó y El vió que esto era bueno.

RICHARD NIXON: El pollo no cruzó la carretera, repito, el pollo no cruzó nunca la carretera.

NICOLÁS MAQUIAVELO: Lo importante es que el pollo cruzó la carretera. ¿A quien importa el por qué? Solamente el fin de atravesar la carretera ya justifica cualquier motivo que hubiera tenido.

BILL GATES: Precisamente acabamos de terminar el nuevo programa "OfficePollo2003" que además de cruzar las carreteras, será capaz de incubar huevos, archivar los documentos importantes , etc...

BUDA: Preguntarse tal cosa (por qué el pollo cruzó la carretera) es renegar de tu propia naturaleza de pollo

GALILEO: Y sin embargo, cruza.

FEDERICO TRILLO Y ANA PALACIO: Puede que cruzara o puede que no cruzara.

JOSE MARIA AZNAR: Mire usted, el pollo iba en misión humanitaria

ZAPATERO: Señor pollo, ¡déjenos en paz!

LA IGLESIA DE LA CIENCIOLOGIA: La razón está en vosotros, pero no la conocéis todavía. Mediante un módico pago de 1.500€ , más el alquiler de un detector de mentiras, le haremos una análisis psicológico que nos permitirá descubrir la razón.


lunes, 16 de marzo de 2009

Estupido


Es curioso pararse frente al librero y no poder recordar si quiera de que tratan muchos libros que estoy seguro ya leí. ¿Seré un desmemoriado?, no lo se, supongo que es imposible tener en mente todo cuanto leemos, vamos, en mi caso, ni siquiera las películas suelo recordar; varias veces he rentado en el vídeo club alguna que mi esposa es la que me refiere que ya hemos visto.

Alcides

domingo, 15 de marzo de 2009

Sueño de Domingo


Era un domingo soleado, el pueblo estaba en medio de la nada, era de unas cincuenta casas. Solo era atravezado perpendicularmente por la carretera que nacía en un horizonte e iba a morir en el otro, de la nada y hacia la nada, geometría rectilínea hipnotizante.

En medio del pueblo solo un poste de luz eléctrica, del cual todas las casas y los únicos dos negocios se colgaban de el para robar luz. El pueblo era tan insignificante que la compañía de luz no daba importancia a este robo descarado.

La reunión de vecinos era para discutir que hacer con el poste de luz, los grupos de escasos avecindados se dividía claramente en los que proponían dar aviso a alguna autoridad para que regularizara la situacion pues el pueblo era por si solo feo como ninguno como para aparte agregarle el espectáculo grotesco de los diablitos robando luz. El otro grupo, conformado por gente mayor, afirmaban que aquello seria inútil, históricamente era un cero a la izquierda para cualquier autoridad, al grado que ni las campañas políticas les llegaban.

El primer grupo acusaba al segundo de ser conformista, mediocres; mientras el segundo les reviraba la acusación de ser ilusos reaccionarios, inexpertos debido a la juventud (pues era claro que el primer grupo estaba mayormente formado por jovenes).

Para mi desgracia pase por allí en el momento mas álgido, la democracia no podía aplicar pues los grupos era igualmente numerosos, así que detuvieron mi coche, me explicaron la situación y me dijeron que yo decidiera que hacer con aquel poste de luz, allí desperté.

Alcides

viernes, 13 de marzo de 2009

¿HAY RAZONES PARA CREER? juan jose tamayo acosta


En una carta que el teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer dirigió el 21 de julio de 1944, desde la sección militar de la cárcel de Berlín-Tegel, a su amigo Eberhard Bethge -editor de la obra más emblemática del teólogo alemán, Resistencia y sumisión. Cartas y apuntes desde la prisión-, rememora el diálogo mantenido durante su estancia en los Estados Unidos con el joven pastor protestante Jean Naserre. Se preguntaban entonces por lo que quería hacer cada uno con su vida. El joven pastor le dijo que su máxima aspiración consistía en ser santo. Bonhoeffer, contradiciéndole abiertamente, le replicó que él 'quería aprender a creer'. A renglón seguido comenta: 'Más tarde comprendí, y aún sigo constatándolo, que sólo viviendo plenamente la vida de este mundo es como aprendemos a creer'.
Con esta breve reflexión, Bonhoeffer estaba marcando el nuevo camino de la fe y de la experiencia religiosa en un mundo secularizado y 'mayor de edad' en el sentido kantiano. Sólo se puede aprender a creer viviendo en el mundo y comprometiéndose solidariamente en su transformación. Tal ha de ser, a mi juicio, la actitud de toda persona creyente -de cualquier religión- que no quiere instalarse en las creencias heredadas, sino que desea vivir su fe de manera adulta y motivada, con una actitud crítica y sin caer ni en el fanatismo ni en actitudes crédulas.
Hoy la fe no es algo obvio ni evidente. Quizá no lo haya sido nunca, ni lo será en el futuro. La in-evidencia y la no-obviedad son constitutivas de la experiencia religiosa. A su vez, como recuerda el teólogo italiano Franco Ardusso, 'el creyente no puede creer a la ligera, ya que es un sujeto humano dotado de exigencias de honestidad intelectual y de rectitud moral respecto a los actos que realiza'. Honestidad y rectitud que le prohíben llevar a cabo cualquier acto de suicidio de la propia inteligencia, como sería la consideración de la fe como un salto en el vacío contra o fuera de la razón. Precisamente por eso es necesario dar razones de la fe como actitud y opción de vida.
Ahora bien, ¿cuáles son esas razones? Veamos algunos de los modelos propuestos en la historia de la reflexión cristiana. Uno es el de la vía negativa, que puede resumirse en la pregunta '¿creer, por que no?', o en el prudente 'quizá sea verdad'. No excluye que la ciencia y la razón puedan iluminar un buen trecho en el itinerario de la fe, pero reconoce, al mismo tiempo, que ninguna de las dos es capaz de guiar hacia la meta de ese itinerario. La persona creyente adopta una actitud de disponibilidad, acogida y apertura hacia el misterio de Dios que se manifiesta de múltiples formas y por múltiples caminos. Es el modelo de los místicos que experimentan a Dios como el innominado e indefinible y llegan a hablar de la 'nada de Dios', como hace el maestro Eckhardt.
Otro modelo es el del testigo autorizado, al que ha recurrido la apologética tradicional. Fundamenta el acto de fe en los milagros y la resurrección de Cristo. Ambos fenómenos se consideran históricos y empíricamente verificables y se presentan como signos del poder divino sobre la naturaleza que eliminan toda sombra de duda en torno a la credibilidad de la revelación. Este modelo se mueve dentro de una concepción mítica de la fe cristiana y se muestra incapaz de dialogar con el mundo de la increencia. Apenas tiene seguidores en la teología actual, fuera de los círculos fundamentalistas. Sobre todo después de la aplicación del método de desmitologización, por parte de Bultmann, a los textos del Nuevo Testamento.
El tercer modelo es el antropológico, que busca -y cree encontrar- las razones de la fe en el interior del ser humano: 'Dios en el fondo del ser', al decir de Paul Tillich. La revelación no aparece como algo externo o superior a la persona, sino que sintoniza con las más profundas aspiraciones humanas y responde a las preguntas más acuciantes sobre el sentido. Es el modelo seguido por las teólogas y los teólogos sensibles al giro antropológico de la modernidad (Rahner, por ejemplo).
La teología política sitúa las razones de la fe no en el horizonte de la razón científico-instrumental o técnica, sin sujeto ni historia, ni en el de la razón pura, que ni siente ni padece, sino en el de la razón práctica en su dimensión pública y subversiva, que cuestiona la sociedad burguesa y se traduce en solidaridad con las víctimas. La persona creyente acredita la verdad de la fe a través de una praxis histórica transformadora. Es un modelo ampliamente compartido por la teología europea de los últimos 50 años (Moltmann, Metz, etc.) y respetado en buena medida por la teoría crítica de la sociedad.
A la familia de la teología política pertenecen las teologías de la liberación -aunque con diferencias propias de toda familia-, que buscan las razones de la fe no en los dogmas del cristianismo, sino en la opción por los marginados y excluidos. Opción que es vivida en el encuentro con el Dios de los pobres y expresada a través de la praxis de liberación. Se trata de dar razón de la fe en el Dios de la vida frente a los ídolos de muerte y de hacerlo creíble como liberador en un mundo de opresión creciente. La opción por los pobres constituye la verdad ética y teológica primera. Siguen este modelo las diferentes teologías de la liberación del Tercer Mundo (latinoamericana, asiática, africana, etc.) y los movimientos cristianos proféticos.
La teología feminista propone un nuevo paradigma en lo referente a las razones de la fe. Para ella, la imagen de Dios Todopoderoso y Justiciero, Impasible e Inmutable, es una proyección androcéntrica creada por la teología y la teodicea patriarcales para legitimar el poder-dominio de los varones sobre las mujeres y sobre la naturaleza (también sobre Dios). Esta teología rechaza las razones 'kiriárquicas' de la fe, que convierten a Dios en varón y a éste en Dios. Como alternativa propone la vía de la razón compasiva que, desde la subjetividad de la mujer, considera a Dios sensible a las discriminaciones de género y solidario con quienes sufren todo tipo de marginación.

Ahora bien, el problema de la fe no se dirime sólo en el terreno de las razones, cualesquiera que éstas sean. En la fe, como en toda experiencia humana, hay también una 'lógica del corazón', que no tiene por qué seguir miméticamente la lógica de la razón. 'El corazón -decía Pascal- tiene razones que la razón no entiende'. No se trata de poner en conflicto ambas lógicas, sino de compaginarlas para no incurrir ni en un fideísmo crédulo ni en un racionalismo frío. En la fe hay, además, una voluntad de creer, como ha señalado Norberto Bobbio: 'Siempre he sentido un gran respeto por los creyentes, pero no soy un hombre de fe. La fe, cuando no es un don, es un hábito; cuando no es un don ni un hábito, es el resultado de una fuerte voluntad de creer'. En definitiva, en la base de las razones de la fe se encuentra una experiencia, y en el fondo de ella late la cuestión del sentido de la existencia. Y eso merece respeto.
Ahora bien, si la fe tiene sus razones, también las tiene -y no menos sólidas- la increencia, y el creyente ha de tomarlas en serio, respetarlas y entrar en diálogo con ellas, en vez de condenarlas, como hacía la apologética tradicional hoy renacida de sus cenizas, o revestirlas de 'creencia implícita', como hicieron -equivocadamente, a mi juicio- los defensores del 'cristianismo anónimo'. Coincido a este respecto con Jean Lacroix cuando afirma: 'Una cierta apologética insistía en los últimos tiempos tal vez excesivamente sobre la fe implícita del ateo y pretendía establecer que el ateo confiesa a pesar de todo a Dios, contra sus propias afirmaciones. Hoy, por el contrario, se debería hablar de la incredulidad del creyente' (subrayado mío). Efectivamente, la increencia concierne también, y de manera directa, a los propios creyentes. La fe se siente permanentemente amenazada no sólo ni de forma prioritaria por los embates que le vienen de fuera, ni siquiera por el ateísmo, el agnosticismo o la indiferencia religiosa, sino por su propia naturaleza. En la persona creyente hay una inclinación existencial hacia la incredulidad por el carácter oscuro e inobjetivable de la fe. Fe e incredulidad conviven juntas en los creyentes, como demuestran los místicos que, según confesión propia, vivieron su experiencia religiosa en medio de noches oscuras del alma.

Juan José Tamayo-Acosta"El País", Madrid, Jueves Santo, 12 de abril de 2001

miércoles, 11 de marzo de 2009

Hasta el hoyo


Hasta el hoyo, demuestra que la capacidad de pensar esta precisamente hasta el hoyo en la TV, confirmando una vez más que Einstein tenía razón al decir que quizás solo la estupidez humana era infinita.
Si le quitamos la producción a ese programa, o sea si lo dejamos desnudo, sin dinero ¿Qué queda?, pues la estupidez al desnudo o ¿a quien se le ocurre preguntar en horario estelar a nivel nacional, en televisión abierta cuantas vueltas se le puede dar a la panza de un gordo con un mecate de longitud desconocida?, eso si es ocioso, entupido (lo repito), grotesco y ofensivo.
Alcides