jueves, 29 de enero de 2009

Sinfonías versus Sinfonías.


Las sinfonías del siglo XIX apoyaban su sonoridad en las cuerdas, especialmente en los violines, mientras tanto las sinfonías, o mejor dichos los compositores del siglo XX descansaban su sonido en los instrumentos de viento, con lo cual tienden o tendían a hacer series de largas notas, Sibelius, Shostakovich, Rachmaninov son buenos ejemplos de esto ultimo mientras que de los siglos XIX podríamos citar a los multifamosos Beethoven, Mozart y el creador de estas obras Haydn.

A mi me parece que hacer una sinfonía basado en las cuerdas es mucho mas complejo, dado a su sonoridad tan breve se complica hacer atmósferas, que son tan importantes en una buena sinfonía.

Cada quien puede disfrutar la música del siglo que le plazca, lo importante es escucharla sin prejuicios.

Alcides

¿Tener o Ser?


Hace unos días leía “Tener o Ser” de Erich Fromm, donde el autor establece que el hombre contemporáneo se encuentra tarde o temprano frente a esta disyuntiva: ¿tener o ser?, o lo que hoy conocemos como el consumismo como pretendido satisfactor de todas las necesidades; tal vez hoy, no nos suena tan novedoso lo propuesto por Fromm, pero para la época en que fue escrito, hace alrededor de 60 años fue uno de los pioneros en alertarnos sobre los peligros del consumismo.
A mi lo que me llama la atención –aunque Fromm no lo plantea- es que esa disyuntiva entre el tener y el ser a llegado hasta el Catolicismo, bajo esta mascara: ¿Hacer o Ser?.
La forma “Hacer” se presenta bajo las siguientes primicias: dime cuanto haces en la Iglesia y te diré cuanto vales, dime en cuanto ministerios andas metido y te diré que tan buen católico eres; dime cuantos laicos comprometidos tienes y te diré que tan buen párroco eres.
El laico común lleva un horario pesado de trabajo, al final de la jornada asiste a su Iglesia con el anhelo de encontrar el alimento espiritual que le fuerzas para enfrentar a este mundo tan adverso a la fe, pero se topa la mas de las veces con un discurso similar al que ha recibido durante todo el día: obras, obras, obras ¡!!!., ¿no es esto desmotivante? Claro que si, por eso los templos están cada día mas vacíos pues la gente prefiere quedarse en casa viendo el Big Brother o el reality show de moda, que le proporcionara aunque sea un ínfimo instante de seudo-felicidad, que al final no es otra cosa que olvidarse por un rato de la realidad, todo esto siempre y cuando pague el precio de desenchufar su cerebro; pero prefiere esto a ir a un templo donde recibirá un poco mas de estrés.

Entonces, lo que se antepone como una urgencia es rescatar la forma “Ser”, pero ¿en que consiste la forma “ser” en la Iglesia?, creo que la mejor respuesta nos la da Jesús mismo la noche en que instituyo la eucaristía, mas explícitamente en el relato de San Juan (Jn 13:3-10), cuando se lleva a cabo el lavatorio de los pies en los apóstoles. Muchos se escandalizan cuando se dan cuenta que Juan omitió el acto de la institución eucarística y se justifican diciendo: es que Juan ya había leído los otros evangelios y no quiso repetir lo que los otros ya habían dicho , eso es una verdad a medias, pues lo que Juan quiso dejar muy bien marcado con esta omisión es que no nos podemos acercar plenamente a Jesús si no estamos dispuestos a dejarnos lavar los pies por el.

¿En que consiste dejarnos lavar los pies por Jesús? Consiste en auto-permitirnos estar simplemente ante su presencia como aquella Maria en casa de Lázaro (Lc 10:38-42), consiste en la comunión plena entre nuestro espíritu y el espíritu Santo. Consiste en ser dóciles ante su presencia. Claro que esta comunión espíritu-espíritu puede y debe tener las mas variadas expresionalidades que van desde la contemplación hasta la alabanza.

En resumidas cuentas la forma “Ser” consiste en ser dóciles al Espíritu Santo.

Mientras la iglesia siga realizando mil planes para actuar como Martha (hacer) y deje el papel de Maria (ser) como una responsabilidad personal de cada creyente, como algo que cada quien debe hacer en privado. . . en lo obscurito, en su casa, seguirá siendo cómplice tácito de la drogadicción, el suicidio, las infidelidades, la violencia intra familiar, etc. etc. Es decir seguirá sin cumplir plenamente la misión para la cual fue instituida.


Alcides

jueves, 22 de enero de 2009

Homosexualismo visto como catolico


Todo tema que involucre a la sexualidad humana es visto con sospechosismo en la Iglesia, pues desde sus cimientos biblicos tiene una marcada influencia machista y para llegar a esta conclusión no es necesaria una hermenéutica muy exhaustiva, estas verdades están allí flotando en las cartas paulinas.

El macho no tolera que otro de su género sea diferente, ni siquiera se plantea la posibilidad de que otras formas sean posibles y mucho menos se preocupa por investigar o entender en que consiste la diferencia con aquel que debiera ser -según el- igual. Basta ser diferente para ser equivoco. Aquí la nace la “intolerancia sexual” que padece la persona homosexual, producto de la ignorancia y la cerrazon. Ahora bien en el contexto social esta intolerancia se convierte en una marginación que produce no pocos efectos psicológicos sonre el individuo.

En este marco discriminatorio que afecta la conciencia misma de la persona, debe ser muy difícil para estas personas asumirse como tal, de allí la poca conciencia que tiene de si mismo, pues se asume como lo asumen los demás. Desconozco cual podría ser el alcance de esta autoconcientizacion del ser, pero a la luz de la fe, debiera encontrar su sentido escatológico –insisto, escatológico-, pues de lo contrario seria un sin sentido peor que la inconciencia de si mismo. En este”sin sentido” del ser encuentro la justificante por la cual muchos homosexuales se asumen, visten, hablan, etc., etc. como una imitación burlesca de la mujer.

Hoy en medio de esta cultura hedonista ya nadie quiere cargar su cruz, o a lo menos, queremos escoger que cruz cargar. Es decir, ya no queremos asumir al sufrimiento como un elemento de la vida, pues hemos olvidado la función vital y escatológica del mismo y con este olvido más o menos conciente pasamos a ser los más miserables de todos, como sentencio San Pablo. Asi, navegamos velozmente al puerto de la anarquia con bandera de “tolerancia”; esa forma de “tolerancia permisiva” es tan dañina como la forma de “tolerancia dadivosa” que tu bien señalabas.

En mi pensar la homosexualidad es una condición del ser, ahora bien, es decir esta arraigado en el cuerpo, mente y espiritu; es decir interactúan razón y voluntad. Descartes plantea que la primacía de la segunda sobre la primera constituye la pecaminosidad humana, sin embargo desde la fe podemos considerar una fuerza mas actuando en el ser, esta fuerza es la Gracia, lo cual abre el problema a la discusión metafísica, pues el balance de estas tres fuerzas resulta imposible cuantificarlo. Planteado de otra manera seria así: nos es imposible determinar cual es el alcance de la Gracia en una persona homosexual que trata de vivir desde la fe su condición.

Siempre me ha parecido obsesivamente perturbadora la imagen del árbol de la ciencia del bien y el mal en medio del edén., el malum, el manzano, ¿Qué de malo puede haber en comer de aquel fruto? Creo que esta misma pregunta se plantean aquellos que promueven toda liberalidad de la condición homosexual, es decir, se plantean ¿Qué de malo puede tener dejar sin freno esta la condición?.

Sin embargo creo que una postura todo permisiva es una solución fácil, en la imagen del Génesis, la permisividad es la decisión de Adán de comer aquella manzana, pues visto desde la condición cristiana no podemos olvidar que el sufrimiento tiene su mas profundo sentido en el anhelo escatológico –insisto, insisto e insisto-, el sufrimiento constituye pues a mi ver, la decisión de abstenerse de aquel manjar. Esta solución fácil (o permisiva) acarrea al final de cuenta un sinfín de problemas mas graves o visto desde el Génesis, acarrea la expulsión del edén.

3.-En resumidas cuentas mi postura es esta: Dios no se equivoca y ha creado a la especie humana, hombre y mujer, o como canta, Roberto Carlos: “cóncavo y convexo, así es nuestro amor en el sexo”; de esta estrofa lo primero que nos salta a la vista es la palabra “sexo” sin embargo lo relevante es la palabra “amor”. Amor y pasión, son términos que tendemos a confundir en el corazón pues una disociación alegre conduce al error; la pasión es la fuerza que mueve a la homosexulidad, pasión que parece amor, amor entendido como la fuerza primera que da sentido al ser.
Mientras que no tengamos la voluntad de afrontar el sufrimiento como elemento vital, como parte del ser, caminamos a la descomposición del individuo, la familia, la sociedad, la cultura, inclusive a la de la iglesia misma.

Mentiria si dijera que he quedado plenamente conforme con mi propia respuesta, se que este tema da para mucho mas, y hay muchas variables que dejo de considerar. Pero hasta el día de hoy esta es mi postura mas sincera.

Dice Ratzinger: Discernir claramente lo que es fundamental y lo que pertenece a las consecuencias es una condición indispensable para una reflexión teológica sobre la liberación; creo que este discernimiento también es necesario para la homosexualidad.

Ser permisivo bajo el argumento que puede haber placer y afectividad en una relación entre personas del mismo sexo me parece también una simplificación por demás peligrosa.

Me declaro poco conocedor del tema, así que tambien asumo a Schelder: El buen principiante es esencialmente escéptico.

Alcides

fotografía


La fotografía es un arte y como todo arte tiene su gran problema que se puede plantear así: ¿Cómo hacerlo?, ¿Cuál es el secreto para hacer fotografía artística? Muchos dirán que el truco es saber “captar” el instante, pues a fin de cuentas la fotografía es eso, un instante captado para la eternidad en un papel; para mi seria mas preciso decir que para hacer fotografía se debe saber encontrar lo bello en lo cotidiano. Hacer mas pequeño nuestro ángulo de visión para concentrarnos en aquello que vale la pena, aquello que es trascendente y que siempre esta allí, pero conviviendo con lo efímero, con lo cotidiano.
De cierto modo creo que ese también es el secreto de la felicidad humana, no enfrascarnos en todo lo malo que puede haber, sino descubrir ese millón de pequeñas cosas que valen la pena o como dice una frase que me he topado a menudo en estos días: por cada bomba hay un millón de besos, pero la bomba hace mas ruido. El buen fotógrafo, alegoría del hombre y la mujer que saben ser felices no se fijan en la bomba y todo lo que destruye sino en el millón de besos.
Alcides

martes, 20 de enero de 2009

la muerte


Schopenhauer llamo a la muerte “el gran desengaño”, quien ha pisado los pasillos de ella sabe a que se refería el filosofo alemán. Ante la muerte uno queda expuesto, desnudo, descubre o mejor dicho ve con claridad lo que hay en uno mismo, sus convicciones, sus creencias, lo que uno ama es sopesado y descubierto, la terrible fragilidad de que uno cree “poseer”.
Así que la muerte puede ser la gran maestra, aquella que por paradójico que parezca nos enseña a vivir si es que le sobrevivimos, si es que la vencemos o si es que Dios no tenía dispuesto simplemente que hoy muriéramos.
Por esto, aquel que tacha al suicida de condenado a lo mas recóndito de los avernos se equivoca, ya lo dijo San Pió a una muchacha afligida porque su hermana se había arrojado al vació: del puente al suelo hay mucho tiempo para arrepentirse, si, así es la muerte, así es su inminente presencia, basta una milésima de segundo para enseñarnos muchas cosas.
Alcides

martes, 16 de diciembre de 2008

Tres tipos de genios.


Creo que en la música clásica hay tres formas de genios es cuanto a la composición: el primer tipo lo llamaremos instrumentalista, es aquel cuyos dotes naturales están sobre un instrumento especifico, el ejemplo seria Chopin y su inseparable piano y por supuesto su forma magistral de sacarle las mejores armonías. El segundo tipo seria el ambientalista, es decir aquel que si bien en un instrumento específico no suele hacer cosas brillantes, pero si con las orquestas de cámara, filarmónicas y sinfónicas logra hacer maravillas, el ejemplo de este tipo de genios que se me viene a la mente es Brahms. Al menos los trabajos exclusivamente para piano que le he escuchado no me convencen, pero los cuartetos de cuerdas realmente parecen trabajos sinfónicos. El tercer tipo seria el genio global, aquel que puede hacer obras maestras en un instrumento único, o con varios y hasta con cientos en una sinfonía, los ejemplos que se me ocurren son los consagrados Beethoven y Mozart, aunque a mi gusto también Tchaikovsky hace bien todo.

Alcides

sábado, 13 de diciembre de 2008

El padre Amaro versión 2008.


Primitiva dice que ya no cree en los católicos; que somos una sarta de hipócritas, sobre todo los curas, ¿Por qué?, resulta que descubrió al párroco de su pueblo en plena sesión de amoríos con la presidente de Las Damas De La Vela Perpetua.
A favor del clérigo in fraganti podría esbozar los argumentos que se han venido volviendo costumbre en estos años: son humanos que padecen las mismas debilidades de la carne que cualquiera, el que este libre de pecado que lance la primer piedra, es una campaña de desprestigio confabulada desde lo mas bajo del averno, etcétera, etcétera. Sin embargo todos estos “axiomas expiatorios” solo son maquillar un problema de fondo.
El sacerdocio es una institución en crisis, la dramática disminución en las vocaciones solo es un síntoma mas, los seminarios se han vuelto fabrica de burócratas de la fe.
Yo no estoy por tomar la actitud de Primitiva, pero tampoco me llamo a autoengaños y fingir que aquí no pasa nada, eso se llama omisión y creo que es pecado, o al menos así reza el acto de contrición de toda misa.

Alcides